Hoy, 21 de diciembre, la iglesia ortodoxa honra la memoria de la santa mártir Juliana. Juliana nació en el siglo I-II en la ciudad de Nicomedia, actualmente conocida como İzmit, en Turquía. Sus padres eran paganos adinerados, pero Juliana adoptó el cristianismo influenciada por su vocación espiritual. Juliana se convirtió en mártir por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses paganos, manteniéndose fiel a la fe cristiana incluso frente a la tortura.

El 21 de diciembre conserva sus tradiciones y creencias. Las supersticiones vinculan el clima de este día con las próximas estaciones: un día cálido y sin nieve indica un invierno suave, mientras que el viento del norte presagia un invierno frío. Las aves que vuelan bajo predicen la llegada de heladas o nieve.

Las prohibiciones de este día indican que no se debe trabajar con objetos cortantes para evitar accidentes. También se debe terminar todas las tareas importantes para evitar problemas. En cambio, en este día se puede finalizar la preparación para la Navidad, que se celebra el 25 de diciembre.

Las tradiciones instan a evitar peleas y envidias, comenzando el día en silencio y en paz. Se cree popularmente que la protección contra las fuerzas malignas se puede asegurar con un pequeño objeto de plata, que desvía las malas intenciones.

Hoy también coincide con el solsticio de invierno astronómico, la noche más larga del año. Es un tiempo simbólico de renovación y nuevos comienzos, que se complementa con celebraciones mundiales y nacionales.