Hoy, 4 de diciembre, los fieles ortodoxos celebran una gran festividad de duodécima no transferible: la Entrada en el Templo de la Santísima Virgen María.
Este día se celebran tradicionalmente los oficios festivos. El día anterior a la fiesta, la Vigilia con la liturgia festiva en el templo en honor del prp. Agapito de las Cuevas fue presidida por Su Beatitud el Metropolitano de Kiev y de toda Ucrania Onufriy, con la concelebración del Metropolitano de Boryspil y Brovary Antoniy, el Arzobispo de Irpin Lavra, el Arzobispo de Borodianka Mark y la comunidad de la Lavra.
En el mismo día de la fiesta, la Divina Liturgia en el mismo templo fue celebrada por el administrador de asuntos de la UPTV, el obispo Antoniy, con la participación del clero del monasterio encabezado por el confesor archimandrita Antoniy.
La tradición sobre la Entrada
Según la tradición eclesiástica, este día se celebra el evento cuando los justos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen María, cumplieron la promesa hecha a Dios: cuando tuvieran una hija, la dedicarían al servicio en el templo.
Cuando María cumplió tres años, sus padres la llevaron al templo de Jerusalén. La pequeña niña, con cánticos sagrados y velas en las manos, subió los quince escalones hacia el Espíritu Santo. El sumo sacerdote, al ver esta maravillosa visión, introdujo a la Virgen en el Lugar Santísimo, que se caracteriza por su gran santidad, al que nadie, excepto el propio sacerdote, tenía derecho a entrar.
Sobre la vida personal de la Virgen en el templo, se han conservado testimonios de que durante su estancia fue educada en compañía de piadosas muchachas, leía atentamente las Sagradas Escrituras y pasaba tiempo en oración.
El legado de la fiesta
La Iglesia considera que la fiesta de la Entrada en el Templo de la Santísima Virgen María es una prefiguración de la benevolencia de Dios hacia la humanidad, una prédica de salvación y la promesa de la venida de Cristo. La acción de los padres de María es un ejemplo para todos los creyentes, demostrando la importancia de educar a los niños en el amor hacia el Altísimo desde una edad temprana.