En la noche de "hoy", 7 de febrero, Rusia llevó a cabo un masivo ataque con misiles y drones en las regiones occidentales de Ucrania, incluyendo las provincias de Rivne, Jmelnitski, Leópolis e Ivano-Frankivsk. Según las Fuerzas Aéreas, se levantaron bombarderos estratégicos Tu-95MS, Tu-160 y Tu-22M3, que lanzaron misiles de crucero en dirección a Ucrania.
Entre ellos, el ataque afectó ciudades como Rivne y Burshtyn, donde durante la noche y por la mañana se escucharon explosiones. A las 07:20, los datos de los canales de monitoreo confirmaron que se detectaron bombardeos en las provincias de Jmelnitski, Chernivtsi, Ivano-Frankivsk y Leópolis. En Rivne, a las 7:15, hubo una explosión secundaria, lo que confirma la crítica situación en esta región.
El ataque, que incluyó varios cientos de drones kamikaze del tipo "Shahed", llevó a que se declarara una alerta aérea en la mayoría de las provincias. Las Fuerzas Aéreas advirtieron sobre la amenaza de vehículos no tripulados que se dirigían hacia Leópolis, Ivano-Frankivsk, Vínitsa y otras regiones del oeste de Ucrania.
Reacción de los militares y administraciones locales
Según la información de las administraciones locales, las fuerzas de defensa aérea recibieron un informe sobre la ausencia de misiles en el espacio aéreo de Ucrania, sin embargo, la amenaza de drones sigue siendo relevante. Los militares instan a los residentes a permanecer en refugios hasta que se anule la alerta.
La situación estratégica de seguridad en Ucrania sigue siendo complicada, y tales ataques masivos de las fuerzas rusas indican la intención de continuar la escalada del conflicto en dirección oeste. Las autoridades locales están intentando asegurar la seguridad de la población y coordinan las acciones de los servicios de emergencia.
Al analizar los últimos acontecimientos, los expertos señalan que dichos ataques del ejército ruso deben servir como un recordatorio de la necesidad de aumentar la preparación de las fuerzas de defensa ucranianas.