Los ataques a gran escala a la infraestructura causaron una crisis energética en la capital

Como resultado de los potentes bombardeos de misiles rusos el 9 de enero, Kiev se encontró en una situación de emergencia con el suministro de electricidad y calefacción. Según DTEK Kyiv Electric Networks, más de 500,000 consumidores se quedaron sin luz.

El presidente Volodymyr Zelensky criticó las acciones de las autoridades municipales, afirmando que Kiev estaba mucho peor preparado que otras ciudades. Según él, la ciudad hizo "muy poco" para superar las consecuencias del ataque.

Reacción del alcalde

Vitaliy Klitschko rechazó las acusaciones, enfatizando que tales declaraciones "desestiman el trabajo abnegado de miles de personas". Al 19 de enero, solo alrededor de 400 de seis mil casas seguían sin calefacción.

Medidas adoptadas

"Kyivteploenergo" desplegó 18 calderas móviles en 13 hospitales de la ciudad, y las autoridades municipales tienen a su disposición un total de 69 calderas móviles. El suministro de electricidad se realiza por horas: la luz se suministra aproximadamente durante tres horas, después de lo cual puede no haber electricidad durante hasta diez horas.

El presidente anunció la creación de un estado mayor permanente para coordinar la situación en la ciudad e implementar un estado de emergencia energética.

Ayuda internacional

Polonia comenzó a recaudar fondos para generadores para Kiev, e Italia se prepara para enviar 78 calderas industriales con una capacidad total de 116.5 MW.