El 7 de diciembre de 2025, las tropas rusas lanzaron un ataque contra la presa de Pechenizka en la región de Járkov, lo que generó preocupación entre los habitantes locales y los militares. Según informes, las consecuencias del ataque fueron graves, pero no llevaron a problemas críticos en la logística de las unidades ucranianas.
De acuerdo con la información del 16.º Cuerpo del Ejército de las Fuerzas Armadas de Ucrania, los rusos han atacado repetidamente esta infraestructura de importancia estratégica, utilizando diversos tipos de armamento, incluidos drones y bombas de aviación. "El enemigo intentó golpearla con 'Shahed' iraníes, bombas KAB, misiles de diferentes tipos, 'Molnias' y drones FPV", informaron los militares ucranianos.
A pesar de los numerosos ataques, el mando ucraniano se ha preparado para posibles daños en la presa, desarrollando rutas alternativas para el suministro de materiales. Las unidades ucranianas también han acumulado los suministros necesarios, lo que permite mantener la capacidad de combate incluso en caso de perder el acceso a la presa.
Reacción oficial
Los militares enfatizaron que "los intentos de destruir la presa no tienen ninguna justificación militar" y calificaron las acciones del ejército ruso como un "crimen de guerra", violando las leyes internacionales. En el 16.º Cuerpo del Ejército se subrayó que los ataques a la presa son indiscriminados y tienen como objetivo amenazar a la población civil, lo que representa una grave violación del artículo 52 del Protocolo Adicional I a las Convenciones de Ginebra.
Hasta las 12:00 del 7 de diciembre, el tráfico sobre la calzada en el área de la presa de Pechenizka fue suspendido. Las autoridades piden a los habitantes locales que mantengan la calma y sigan las actualizaciones posteriores.
Además, el servicio de recuperación y desarrollo de infraestructura de la región de Járkov destacó la necesidad de interrumpir el tráfico en dos carreteras debido a daños peligrosos ocasionados por los bombardeos.