La famosa cantante rusa Larisa Dolina se ha encontrado en el epicentro de un escándalo relacionado con la venta de su apartamento. En 2024, declaró que se había convertido en víctima de estafadores que la obligaron a vender su propiedad en Moscú. Sin embargo, como se descubrió, la compradora real era Polina Lur’ye, de 34 años, que no sospechaba de la trama fraudulenta.
Como resultado de la investigación, el tribunal determinó que Dolina en el momento de la firma del contrato estaba "psicológicamente inestable". De este modo, la cantante recuperó no solo su apartamento, sino también 112 millones de rublos (aproximadamente 1.5 millones de dólares). Esta decisión se consideró injusta para muchos, incluido para la propia Lur’ye, que se quedó sin hogar y sin dinero.
Reacción de la sociedad y los medios
Poco después de que se anunciara la decisión del tribunal, comenzó en las redes sociales rusas una campaña de "cancelación" contra Dolina. Los usuarios se burlan activamente de la cantante por sus palabras sobre "la influencia de los estafadores" y también crean videos paródicos en los que ironizan sobre su situación. Se señala que las entradas para los conciertos de Dolina comenzaron a devolverse, y algunos establecimientos, incluido el restaurante "Café Pushkin", supuestamente han cancelado sus actuaciones.
Discusión en la Duma
La situación no solo es comentada por los seguidores de la cantante, sino también por los funcionarios locales. El presidente de la Duma Estatal de Rusia, Vyacheslav Volodin, anunció la consideración de iniciativas legislativas destinadas a combatir el fraude en el sector inmobiliario. Se está discutiendo la posibilidad de establecer un "período de reflexión" para las transacciones de bienes raíces, que permitiría impugnar las acciones dentro de los siete días posteriores a la firma.
Efecto Dolina
El escándalo de Larisa Dolina ya ha recibido el nombre de "efecto Dolina". Este término describe la situación en la que un vendedor de bienes raíces intenta impugnar la venta después de la transacción, alegando que se ha convertido en víctima de estafadores. Según datos de Rosreestr, en 2024 se anularon más de tres mil transacciones que involucraron a personas de edad avanzada que se convirtieron en víctimas de tales esquemas.
Este caso ha resonado especialmente en la sociedad, ya que refleja una profunda insatisfacción con la relación entre los ciudadanos comunes y las clases privilegiadas, a las que, según los críticos, pertenece Larisa Dolina. Ellos creen que la situación presentada es un "punto de recolección" del descontento público, cuyo resultado podría ser una seria actividad social.