En los próximos días se espera una tensión considerable en las relaciones de EE. UU. con sus aliados debido al nuevo "plan de paz", desarrollado por iniciativa del presidente Donald Trump. El politólogo Maxim Neshvitalov señaló que los elementos del documento, preparado por su enviado especial Steve Witkoff, provocaron una reacción enérgica tanto del lado estadounidense como del ucraniano.

En particular, el documento contiene exigencias estrictas hacia Ucrania, lo que generó una reacción negativa por parte de los socios europeos y ucranianos. El experto destacó que Witkoff "traicionó" a Trump, ya que la administración presidencial se enteró de las disposiciones del plan a través de los medios de comunicación, lo que llevó a críticas arbitrarias incluso entre los republicanos.

El plan, que consta de 28 puntos, ya ha sido modificado: en las negociaciones en Ginebra se redujo a 19. La delegación ucraniana confirmó que está dispuesta a discutir el acuerdo propuesto, a pesar de que varios de sus elementos han generado controversia.

Al mismo tiempo, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, señaló que Europa no planea desarrollar su propia versión del plan de paz, sino que trabajará en el marco de las iniciativas de EE. UU. En la cumbre del "G20" se alcanzó un consenso sobre la importancia de la cooperación y el apoyo al texto vigente del pacto.

Por su parte, la parte rusa, según el comentario del asistente del presidente de Rusia, Yuri Ushakov, declaró que el plan europeo, del cual han surgido rumores, "no le conviene" a Rusia. A su vez, el diplomático Valeriy Chaliy considera que este plan es un elemento de la operación especial rusa, destinada a cambiar el marco del conflicto en Ucrania.

Expertos y políticos subrayan que el proceso de paz requiere esfuerzos colectivos, sin embargo, es evidente que el nuevo plan de Trump genera nuevas controversias, y la incertidumbre sigue en la agenda.