En la noche del jueves 11 de diciembre, las fuerzas rusas llevaron a cabo un nuevo ataque contra Ucrania, esta vez atacando la ciudad de Kremenchug en la región de Poltava con misiles balísticos. Este ataque ocurrió después de que las fuerzas armadas ucranianas advirtieran a la 01:27 sobre una posible amenaza del uso de armas balísticas por parte del adversario.
En relación con esto, se declaró alarma aérea en Kiev y en varias otras regiones. El ejército instó a los residentes de Kremenchug a refugiarse urgentemente, enfatizando el alto riesgo de ataques. En particular, se escucharon llamados como: "¡Rápido hacia el refugio en Poltava en dirección suroeste. ¡Kremenchug a cubierto!"
Escalación del conflicto
Este ataque es parte de una nueva táctica que han desarrollado las fuerzas rusas, cambiando los enfoques para llevar a cabo ataques a la infraestructura crítica de Ucrania. En particular, según un experto militar, esta destrucción estratégica podría tener como objetivo reducir la capacidad de Ucrania para desplazar rápidamente recursos militares.
El cambio de táctica, que incluye ataques a estaciones de tren, indica un aumento en la escalada del conflicto. Los expertos consideran que el ejército ruso busca lograr el máximo impacto destructivo, lo que crea una amenaza para los civiles y la infraestructura.
Llamados a la seguridad
Estos eventos subrayan la necesidad de seguir las normas de seguridad en un contexto de conflicto armado. Las autoridades estatales instan a la población a estar atenta a las señales de alarma y a siempre tener la posibilidad de buscar refugio en caso de amenaza.
En este momento, la situación sigue estando bajo el control de las fuerzas armadas ucranianas, y las autoridades locales continúan proporcionando información sobre posibles amenazas. Los residentes de Kremenchug y otras ciudades deben seguir las indicaciones de las fuerzas armadas y de las autoridades locales.